
Contexto socioeconómico
03/2010Arabia Saudita ha acumulado unos considerables activos financieros que le proporcionan los medios para sustentar la economía en un período de crisis. Un descenso en la producción y los precios de los hidrocarburos - aunque mucho menor que en 2008 - provocó en 2009 una fuerte contracción de los ingresos fiscales y de las exportaciones, cuyo componente petrolífero sigue siendo predominante. Los superávits del sector público y de la balanza por cuenta corriente, pues, serán mucho menores que los registrados en años pasados. Un aumento gradual de los precios del barril y de la producción de petróleo estimularán el crecimiento de los superávits en 2010.
A partir del tercer trimestre de 2008, la crisis mundial se extendió principalmente a través del canal comercial (caída de la demanda mundial de hidrocarburos y derrumbe de los precios del barril). En 2009, la producción de petróleo tuvo que ajustarse a la demanda externa, lo cual provocó que la economía entrara en recesión. Aunque la actividad del sector no petrolífero se frenó, siguió teniendo un crecimiento positivo, apoyado por una política intervencionista. Se adoptó un programa de inversiones públicas de 400 mil millones de dólares a cinco años. Los sectores implicados incluyen el agua, la electricidad, e infraestructuras petrolíferas y no petrolíferas (carreteras, puentes, ferrocarriles, aeropuertos y universidades). El sector privado, sin embargo, padeció el agotamiento de los mercados financieros, y muchos proyectos se vieron suspendidos o cancelados. El sector inmobiliario se vio afectado por la bajada de los precios, pero no hasta los extremos registrados en Dubai. A pesar de las medidas adoptadas por las autoridades gubernamentales para apoyar a las instituciones financieras y al crédito (inyecciones de capital, garantías sobre los depósitos, bajadas del tipo de interés, reducción de las reservas mínimas obligatorias), la política de los bancos se mantuvo restrictiva en relación con las compañías privadas, especialmente después de los impagos registrados por dos grandes negocios familiares. El crédito, que había registrado un fuerte crecimiento en los últimos años, se frenó considerablemente. Los bancos principales aumentaron sus provisiones de préstamos no productivos, y su beneficio caerá.
En 2010 se espera una recuperación moderada, sustentada por un aumento gradual de los precios del barril y de la producción de petróleo. Probablemente las inversiones públicas seguirán sustentando a la economía no petrolífera. Es probable que la recuperación de la inversión privada se quede algo atrás, puesto que los bancos siguen mostrándose reticentes a trabajar con las compañías privadas: serán más exigentes en lo que se refiere a la transparencia y las garantías.
La posición financiera de las compañías saudíes se ha visto afectada por la ralentización económica, el derrumbe de los mercados financieros y la crisis crediticia. Su comportamiento de pago se ha deteriorado pero sigue siendo mejor que la media mundial reflejada en los registros Coface. Los impagos de las compañías privadas podrían persistir en 2010 debido a la falta de financiación. A pesar de los progresos en la mejora del clima empresarial, el sistema legal no proporciona todas las salvaguardas necesarias para conseguir una protección efectiva de los derechos de los acreedores, y las cuentas corporativas a menudo son opacas, lo cual complica las cosas a la hora de evaluar los riesgos.
La inestabilidad regional también puede afectar al clima empresarial. A pesar de no actuar con mucha celeridad, el rey Abdullah ha guiado al país gradualmente hacia el camino de las reformas. Su sucesor, sin embargo, podría ser más conservador.
fuente: Coface
