
Contexto socioeconómico
07/2010
En 2009 la economía se benefició del dinamismo del sector agrícola (24% del PIB) que disfrutó de buenas precipitaciones. Asimismo se benefició de la recuperación de la producción minera y petrolera. En 2010 se espera que el mantenimiento de los esfuerzos de reconstrucción impulsen el crecimiento con dos sectores, el de las telecomunicaciones (6% del PIB) y el de la construcción (5%) como principales motores del mismo. Desde el final de la guerra civil en 2002, el sector de las telecomunicaciones, especialmente la telefonía móvil, ha experimentado un crecimiento anual que excede el 20%. El rápido desarrollo de este sector ha permitido contrarrestar parcialmente la desintegración de las infraestructuras de transporte. Se espera que la producción tanto de hidrocarburos como de minerales (oro, bauxita y diamantes) se incremente en 2010 pudiéndose beneficiar completamente de la subida de precios prevista. Por otro lado, se espera que la producción de cacao (27% de las exportaciones) siga cayendo en 2010 como consecuencia del agotamiento de los cultivos y de las deficiencias en la red de distribución. En 2010, aunque algunos cuellos de botella importantes (deficiencias en el transporte y en el subministro de energía) pueden limitar la oferta en el hipotético caso de que se produzca un fuerte crecimiento de la demanda interna, se prevé que la inflación se mantendrá en niveles moderados (3,5%).
El desarrollo de un proceso de reconciliación nacional, tras los acuerdos de Ouagadougou en 2007, ha permitido un cierto restablecimiento de los respaldos financieros. En junio de 2009, Costa de Marfil alcanzó el punto de culminación del programa para países pobres altamente endeudados y pudo beneficiarse de la cancelación de un 55% de su deuda con los Clubs de París y Londres. Asimismo, el país espera la cancelación completa de su deuda en 2012, especialmente aquella contraída con instituciones multilaterales, siempre que cumpla con el plan de desarrollo sostenible aprobado por el FMI. Desde marzo 2009 hasta 2012 el país estará comprometido por un programa PRGF principalmente orientado al mantenimiento de la integración regional y a la reducción de la pobreza, a través del cual se beneficiará de 312 millones de ayuda en el transcurso de esos tres años. El restablecimiento de acuerdos con los grandes organismos de financiación seguramente servirá para crear un contexto favorable que permita el retorno de la inversión directa extranjera, que desde el final de la guerra ya se ha visto incrementada en un 70%.
La consolidación definitiva de la economía dependerá finalmente de la estabilidad política y social del país. El proceso iniciado a partir de los acuerdos de Ouagadougou en marzo de 2007 bajo los auspicios del Presidente de Burkina Faso Blaise Compaoré es todavía frágil. En cualquier caso, los acuerdos allanaron el camino para la formación de un gobierno de unidad nacional basado en la repartición de poder entre el Presidente Laurent Gbagbo y el Primer Ministro Guillaume Soro, antiguos jefes de las fuerzas rebeldes. También permitieron la reunificación territorial entre el norte y el sur, separados desde el 2002 hasta el 2007. Aún así, quedan muchos temas pendientes. Las elecciones presidenciales, previstas inicialmente para octubre 2005, continúan siendo pospuestas. La disolución temporal del gobierno y del Comité Electoral por parte de Laurent Gbagbo a inicios de 2010, que provocó una importante ola de violencia, pone en duda el mantenimiento de la “paz armada” establecida en 2007. Asimismo, a finales de 2009 una misión de observadores de la ONU informó que a pesar del embargo se está produciendo un rearme de las fuerzas. Aunque los riesgos de que vuelvan a estallar las hostilidades entre norte y sur han disminuido marcadamente gracias a los intereses económicos en juego, no se puede desechar la posibilidad de una rápida escalada de violencia, especialmente en el norte del país donde los señores de la guerra locales que explotan los recursos naturales no tienen excesivo interés en la reunificación económica del país.
fuente: Coface
