
Contexto socioeconómico
04/2010
El golpe de estado posterior a la muerte del Presidente Lansana Conté en diciembre de 2008, tras 24 años de liderazgo en Guinea, representó una profunda alteración del funcionamiento del país. Aunque inicialmente fue apoyada por la oposición sindical, la junta militar liderada por Moussa Dadis Camara causó una amplia decepción por su incapacidad de asegurar los servicios públicos básicos y por la extrema violencia utilizada para reprimir las manifestaciones de la oposición. La comunidad internacional condenó el golpe y exigió que se celebraran elecciones a corto plazo. El movimiento “Life blood of Guinea”, que reúne a los partidos de la oposición, sindicatos y representantes de la población civil, exige la salida de Dadis Camara y el establecimiento de un Consejo Nacional de Transición encargado de organizar elecciones en un plazo de seis meses. A pesar de los esfuerzos mediadores realizados por el Presidente de Burkina Faso, la situación política podría seguir en punto muerto en 2010. El ejército y la oposición siguen estando divididos por diferencias étnicas. La incapacidad del gobierno de pagar a los funcionarios aumenta el riesgo de desintegración del país.
La situación económica se ha deteriorado muy significativamente desde el golpe de estado. La tasa de crecimiento fue negativa en 2009. El sector minero (20% del PIB y 60% de las exportaciones) se vio paralizado por huelgas importantes que tuvieron lugar después de varios excesos de la junta militar. La congelación de la ayuda internacional frenó el desarrollo de las infraestructuras. En 2010, las perspectivas económicas siguen dependiendo en gran medida de la evolución del entorno político. Siempre sujeto a la normalización de la situación política, podría volver a registrarse un crecimiento si se reanuda la producción minera y los trabajos en proyectos de infraestructuras. Además, la estabilización de la situación política podría contribuir a controlar el fenómeno de la hiperinflación: el precio del arroz subió un 40% en 2009 debido a la desorganización de la oferta y la producción.
El descenso de las inversiones extranjeras directas en 2009 se vio acompañado de una interrupción del flujo de ayuda internacional. La Unión Europea y los Estados Unidos suspendieron su programa de ayudas de 230 millones de euros y 20 millones de dólares; el FMI interrumpió su financiación dentro del marco del FRPC, que estará en vigor hasta finales de 2010. Sin embargo, la nueva asociación con China centrada en el sector minero debería ver la apertura de una línea de financiación de 9 mil millones de dólares durante 5 años, garantizada con reservas estratégicas (bauxita, hierro, oro, petróleo submarino).
fuente: Coface
