
Contexto socioeconómico
10/2010
Las instituciones democráticas del país se vieron relativamente debilitadas a finales de junio de 2009 por la destitución por parte del ejército del Presidente Manuel Zelaya (Partido Liberal), la designación de un presidente de facto, Roberto Micheletti, y la elección, a finales de noviembre, de un nuevo presidente, Porfitio Lobo, del derechista Partido Nacional. Este proceso fue condenado por las organizaciones internacionales (Organización de los Estados Americanos y Naciones Unidas) y por la mayoría de los estados sudamericanos (incluyendo Brasil y Argentina), sin embargo las validez de las elecciones presidenciales ha sido reconocida ya por los Estados Unidos, Colombia, Costa Rica, México, Panamá y Perú. Con estos apoyos determinantes, el nuevo equipo de gobierno, cuyo mandato se inició en febrero 2010, tendrá como objetivo la rápida restauración de las relaciones diplomáticas y la retirada de las sanciones económicas internacionales impuestas a un país que depende fuertemente de la ayuda internacional. Tras lograr este objetivo restarán numerosos retos. De echo, el anterior presidente Zelaya, encontrándose cerca del final de su mandato, apenas había avanzado en los programas de mejora de la educación y de la sanidad, de modernización de las infraestructuras (energía, transporte, telecomunicaciones), de intensificación de la lucha contra la inseguridad y la corrupción y de la reforma del sistema judicial.
En 2009 se produjo una contracción de la economía debido, no solo a la recesión en los Estados Unidos, principal socio comercial del país, sino también a causa de la caída de las inversiones públicas y privadas y del consumo interno que siguieron a la crisis política. El crecimiento debería reactivarse en 2010 gracias a la recuperación en los Estados Unidos y al reconocimiento internacional del nuevo gobierno. La reactivación provocará la mejora de la confianza tanto de los hogares como del sector privado, promoviendo así la demanda interna. En cualquier caso, la inflación se verá alimentada por el incremento de los precios internacionales de las materias primas y por la depreciación de la moneda local.
Las principales exportaciones, café y plátanos, seguirán expuestas a las fluctuaciones internacionales de precios, mientras que la producción textil deberá enfrentarse a la fuerte competencia extranjera. Las importaciones, lastradas por la factura del petróleo, no podrán continuar beneficiándose, por motivos políticos, del acuerdo preferencial con Venezuela (Petrocaribe). Asimismo, el pequeño incremento que se prevé en las remesas de los expatriados no será suficiente para contener el déficit de la balanza por cuenta corriente. La mayor parte de este déficit solo podrá ser financiada a través de ayuda bilateral o multilateral, que se verá restablecida después de la suspensión causada por la crisis política. Así, se han reemprendido las negociaciones con el FMI para extender el acuerdo stand-by expirado en abril 2009 y se esperan resultados en la segunda mitad del 2010.
fuente: Coface
