
Contexto socioeconómico
03/2010
Se espera que Irán evite la recesión en el año fiscal 2009/10. Por segundo año consecutivo, la producción ha caído en el sector petrolífero, afectada por el envejecimiento de las infraestructuras y la contracción de la demanda externa. Aparte de los hidrocarburos, la actividad económica se frenó considerablemente con la caída de los precios del barril y de los ingresos derivados del petróleo, obligando a las autoridades a recortar el gasto público, el impulsor principal del crecimiento durante varios años. El consumo doméstico se ha desplomado menos, igual que las inversiones. A pesar de la bajada de los precios de los productos básicos y de la continuación de los subsidios, la inflación se ha mantenido muy elevada.
En 2010/11, un aumento gradual de las exportaciones de petróleo impulsará una ligera recuperación económica. No se espera ninguna mejora espectacular en el sector no petrolífero, en el que la actividad seguirá estando sustentada por el gasto público en un contexto en el que se espera una subida de los precios del barril. Esta política expansionista seguirá agudizando la inflación.
A pesar de un ajuste del gasto a la baja, la caída de los ingresos petrolíferos ha ampliado el déficit fiscal en 2009/2010. La bajada de los precios de los productos básicos, sin embargo, contribuyó a contener el gasto en subsidios, salarios y medidas de bienestar social. El crecimiento de los ingresos petrolíferos previsto en 2010/11 facilitará la reducción del déficit fiscal.
Las políticas expansionistas seguidas durante los últimos años agotaron considerablemente el fondo de reservas para las generaciones futuras, y los subsidios llegaron a niveles insostenibles. Pero por consideraciones tanto económicas como políticas, los dirigentes no están en posición de interrumpir los subsidios, aunque absorben una proporción considerable de los ingresos fiscales. La implementación de un proceso de eliminación ha sido aplazado durante cinco años y se extenderá durante varios años para evitar una subida de los precios que tendría efectos devastadores sobre las compañías y los hogares.
No se espera un déficit de cuentas externas en 2009/2010, con la caída de las exportaciones de productos y servicios parcialmente compensada por un descenso recíproco de las importaciones de productos y servicios. La caída de los precios de las materias primas también provocó una contracción de las importaciones, puesto que Irán depende de las importaciones de petróleo. El aumento de los precios del petróleo en 2010/2011 podría fomentar el crecimiento del superávit de la balanza por cuenta corriente, que se mantendrá limitada, no obstante, por el coste más elevado de las importaciones de petróleo. El riesgo de una crisis de liquidez estará limitado a corto plazo debido al nivel relativamente alto de reservas de divisas. La evasión de capitales asociada a las incertidumbres políticas, sin embargo, serían una fuente de debilidad.
El régimen político se ha radicalizado desde la disputada reelección del Presidente Ahmadinejad en junio de 2009. Los conflictos políticos y la represión se han intensificado y con mucha probabilidad persistirán. El deterioro del clima político ha sido perjudicial para un entorno empresarial que ya se había visto afectado por las deficiencias institucionales. La postura de Irán respecto a la cuestión nuclear también se ha endurecido, lo cual podría derivar en sanciones aún mayores.
fuente: Coface
