
Contexto socioeconómico
11/2010
Japón ha respondido a la ralentización económica de finales del 2010 con dos paquetes de medidas fiscales, que deberían promover la actividad en 2011, hasta un crecimiento anual previsto en el 1,75%. A medida que los efectos del estímulo fiscal desaparezcan, una demanda privada interna más fuerte, impulsada por las mejoras de las condiciones del mercado laboral y por la alta rentabilidad empresarial, fomentarán la expansión en 2012. A pesar de todo, se espera que se mantenga la deflación y un nivel de desempleo por encima de los niveles anteriores a la crisis.
Con una deuda pública bruta que se espera que en 2011 alcance el 200% del PIB, se necesitarán procesos de consolidación más ambiciosos a los ya previstos para el 2011 y 2012. Como mínimo resulta necesario evitar estímulos fiscales adicionales y restringir el gasto público en 2011-12, tal y como marca la Estrategia de Gestión Fiscal. Se requieren también ingresos fiscales adicionales para lograr en 2015 el objetivo de reducir a la mitad el déficit registrado en 2010. Frente al arraigo de la deflación, el Banco de Japón debería aplicar más medidas para flexibilizar las condiciones monetarias y mantener dichas políticas hasta que la inflación estructural sea significativamente positiva. La Nueva Estrategia de Crecimiento anunciada por el gobierno en junio de 2010 debería centrarse en políticas para impulsar el crecimiento de la productividad, especialmente en los sectores no manufactureros.
fuente: OCDE-OECD
