
Contexto socioeconómico
03/2010
En 2009, la economía demostró resistir más en Nigeria que en cualquier otro país petrolífero africano gracias al dinámico sector agrícola y al gasto público continuado. Se espera que se produzca un rebote del crecimiento en 2010, estimulado por la subida de los precios de los hidrocarburos. Sin embargo, es probable que la producción petrolífera se mantenga por debajo de los dos millones barriles al día debido a las tensiones persistentes en la región del Delta y al ritmo lento de las inversiones de la Compañía Petrolífera Nacional Nigeriana en mantenimiento y exploración. Así pues, se espera que la economía se vea impulsada por las inversiones del sector público en infraestructuras de transporte y energía y por las inversiones privadas, que probablemente serán dinámicas en los sectores de las telecomunicaciones y la banca. Se espera que la inflación, que subió en 2009 debido a la incapacidad de los bancos comerciales de ejercer más restricciones, baje gracias a los esfuerzos dedicados a la esterilización del tipo de cambio.
La liquidación de la deuda con los acreedores del Club de París y de Londres en 2006-07 reforzó considerablemente la posición financiera de Nigeria. El riesgo limitado de impago a medio plazo fue confirmado por el análisis de sostenibilidad de la deuda llevado a cabo por el FMI en septiembre de 2009. Las reservas de divisas acumuladas en la fase alcista del ciclo del petróleo, que representan un 40% del PIB (incluido el fondo petrolífero), han proporcionado un cojín suficiente para mantener el gasto público en 2009 y financiar una recapitalización del sistema bancario que representa el 4% del PIB sin debilitar indebidamente la posición fiscal general. Pero la crisis subrayó la extremada volatilidad en el nivel de las reservas de divisas, que no podrían amortiguar un impacto permanente sobre el crecimiento derivado, por ejemplo, de una contracción duradera de la producción petrolífera. La regularidad y la escala de los depósitos del fondo petrolífero, pues, deberán vigilarse. Y la gestión del Fondo ha provocado desacuerdos entre un gobierno federal más prudente y los estados federados que buscan aprovecharse de la riqueza petrolífera. En este contexto, es importante el compromiso de Nigeria de confiar solamente en los préstamos subvencionados de instituciones multilaterales.
La auditoría realizada en 2009 por el Banco Central de Nigeria reveló la gravedad de la crisis que afecta al sistema bancario nigeriano debido sobre todo a una política inadecuada a la hora de conceder préstamos y a una gobernanza deficiente. La recapitalización del sector bancario de 5 mil millones de dólares iniciada por el banco central en combinación con el cese de las cúpulas directivas de los bancos principales hicieron posible evitar una crisis sistémica. Se espera que el establecimiento de una estructura de canje de la deuda vieja por deuda nueva con menor valor nominal acelere el proceso de limpiar los balances bancarios, especialmente apuntalando la confianza de los inversores extranjeros potenciales.
Las deficiencias políticas e institucionales de Nigeria constituyen un factor de riesgo crítico. Los esfuerzos por combatir la corrupción se han atascado bajo la presidencia de Umar Yar'Adua, quien asumió el cargo en 2007. Con una represión y una negociación incapaces de pacificar la región petrolífera del delta del Níger, la inestabilidad podría intensificarse en ese lugar en el período previo a las elecciones de 2011.
fuente: Coface
