
Contexto socioeconómico
09/2010
Pakistán ha sufrido una serie de sacudidas desde el 2007 (crisis política, repentino aumento de los precios de los bienes básicos importados, impacto de la crisis global en las exportaciones y en los influjos de capital, terrorismo) que han debilitado el crecimiento, han ampliado los déficit presupuestario y comercial y han secado las fuentes de financiación externa. Las reservas de divisas extranjeras colapsaron y la Rupia se depreció. Con Pakistán al borde una crisis de liquidez, en noviembre de 2008, el FMI garantizó su respaldo al país estableciendo un canal de ayuda: la primera remesa permitió al país hacer frente a los compromisos ya contraídos, rellenar parcialmente sus reservas de moneda extranjera, contener la depreciación de la Rupia y movilizar la ayuda de sus aliados en la conferencia de Tokio en abril de 2009.
En este contexto, con las restricciones fiscales impuestas por el FMI, con la caída de la demanda extranjera, con la falta de capital y la violencia política debilitando la producción interna, se mantuvo la ralentización económica a lo largo del año financiero 2008-2009. La industria manufacturera sufrió especialmente, pues también se vio afectada por los problemas recurrentes en el subministro de energía. Los servicios respondieron relativamente bien a pesar de registrar un marcado descenso. Por su lado, la producción agrícola aumentó. La ayuda de países aliados supondrá un apoyo para la economía en 2010 y 2011, pero el crecimiento se mantendrá débil porque no se prevé una rápida recuperación ni de la demanda ni de la inversión extranjera.
Asimismo, el clima político se ha mantenido inestable, lo cual podría tener efectos duraderos en la economía. Las condiciones económicas actuales no favorecen la mejora de los resultados financieros de las empresas y la frecuencia de los impagos podría aumentar.
Los déficit fiscal y comercial, así como las elevadas necesidades de financiación podrían persistir. El acuerdo con el FMI impone condiciones destinadas a fomentar la consolidación de las finanzas del sector público, pero su aplicación podría retrasarse. El apoyo financiero otorgado por la comunidad internacional provocará el incremento de los ratios de deuda externa. Con la estrecha base de exportación y las grandes necesidades de financiación externa de Pakistán, la posición financiera externa está expuesta a niveles de riesgo elevados, especialmente por la falta de inversión directa extranjera y por la posibilidad de una nueva depreciación de la Rupia. A pesar de que se prevé que el FMI siga ofreciendo su apoyo al país, no se descarta la necesidad de que se deban realizar nuevas reestructuraciones de la deuda.
Pakistán está sumido en la inseguridad, expuesto a altos riesgos geopolíticos, especialmente en las provincias occidentales que limitan con Afganistán, donde los talibanes representan una amenaza a la autoridad gubernamental. Sin embargo, el riesgo de que los talibanes tomen el poder parece bajo control debido a la presencia de los Estados Unidos, que tienen como principal objetivo en la región evitar la desestabilización de esta potencia nuclear. Esta misma premisa también sirve de garantía para que Pakistán reciba el apoyo financiero de la comunidad internacional. Sin embargo la oposición y una población que muestra profundos sentimientos anti-occidentales recela de la intervención extranjera. Asimismo, las condiciones establecidas en el acuerdo con el FMI implican fuertes restricciones que podrían alimentar el descontento social. Los indicadores de gobernanza elaborados por Banco Mundial siguen situando al país en niveles críticos.
fuente: Coface
