
Contexto socioeconómico
02/2010
La situación política y de seguridad de los Territorios Palestinos asfixia a la economía, que sigue dependiendo de la línea de ayuda extranjera. Después de que Hamás asumiera el control de la Franja de Gaza en junio de 2007, el Presidente Mahmoud Abbas se retiró a Cisjordania, disolvió el gobierno de coalición y formó un gobierno nuevo. Mientras la Franja de Gaza se ha mantenido aislada, la situación ha evolucionado de forma más favorable en Cisjordania, donde el levantamiento del bloqueo financiero ha dado margen de maniobra para reavivar la economía. La movilización de la comunidad internacional a finales de 2007 dio como resultado las promesas de 7,4 mil millones de dólares en ayuda de parte de los países donantes para permitir que los territorios cubran las necesidades actuales de gasto y reconstruyan las infraestructuras. Pero reconstruir la economía sufrirá la renovación del conflicto militar entre Israel y Gaza en diciembre de 2008.
Las restricciones más estrictas impuestas por el gobierno israelí sobre la circulación de bienes y personas limitaron la actividad económica en Cisjordania en 2008, mientras las fronteras de la Franja de Gaza se mantuvieron cerradas. Las exportaciones de bienes y servicios a Israel han bajado, lo cual ha obligado a las compañías a cesar sus operaciones. La bajada de los préstamos al sector privado es indicativo del descenso de la inversión privada. Una subida inflacionaria atribuible a los precios al alza de las materias primas erosionó el poder adquisitivo de los hogares e hizo aumentar los costes de producción. La inflación fue más elevada en Gaza (18 por ciento) y Cisjordania (13 por ciento) que en el Este de Jerusalén (7 por ciento). Las inversiones financiadas por la ayuda extranjera sustentaron una economía muy débil. El desempleo se mantuvo alto, especialmente en Gaza, donde ha rondado el 30 por ciento, y en Cisjordania el 19 por ciento. Casi el 80 por ciento de los hogares viven por debajo del umbral de la pobreza en Gaza, y el 46 por ciento en Cisjordania.
La bajada de la inflación en 2009 sin duda aumentará el poder adquisitivo de los hogares y reducirá los costes de producción de las empresas. Pero el crecimiento del PIB dependerá de la situación de seguridad, la normalización de las relaciones entre Hamás y la Autoridad Palestina, y el relajamiento de las restricciones impuestas por Israel. En diciembre de 2008, el fin de una tregua de seis meses anunciado por Hamás provocó la reanudación de las hostilidades, que mantendrán las dificultades económicas y sociales de los Territorios Palestinos.
Una política prudente de gastos, incluyendo la congelación de los sueldos de los funcionarios (que representan más de la mitad del gasto actual), redujo significativamente el déficit, excluyendo el gasto en inversiones, en 2008. Unas donaciones superiores a lo previsto, que representan hasta el 28 por ciento del PIB, fomentaron el surgimiento de un superávit financiero del sector público. En 2009, a pesar de una política continuada de control estricto del gasto actual, un aumento del gasto en inversiones probablemente ampliará el déficit y se necesitará un aumento de la ayuda para cubrirlo.
fuente: Coface
