
Contexto socioeconómico
06/2010
En 2009, la economía resistió relativamente bien en la crisis económica mundial. La firmeza de los precios del oro (20% de las exportaciones) y la bajada de los precios del petróleo (30% de las importaciones) compensaron la caída de las inversiones extranjeras directas en el sector de la minería y la energía y la caída de los ingresos derivados del turismo. Se espera un ligero rebote del crecimiento en 2010. El sector turístico, que genera un 26% de los ingresos de divisas, se espera que se recupere de forma gradual. El sector agrícola (46% del PIB), mientras tanto, probablemente se beneficiará de los resultados del programa “La agricultura primero” facilitando el acceso de 2,1 millones de agricultores a fertilizantes y subsidios. Afectadas por la sequía de 2009, las cosechas de algodón y café podrían beneficiarse de las buenas condiciones climáticas. Y el sector de la construcción se beneficiará del rebote de las inversiones extranjeras directas en la explotación minera y la recuperación del mercado inmobiliario. Se espera que baje la inflación este año después de subir con fuerza debido a la sequía de 2009. A pesar de la introducción de una nueva cesta indicadora que reduce la contribución de los alimentos, el rebote de los precios del petróleo probablemente hará que sea inalcanzable el objetivo del 5% del banco central.
Se espera que el desequilibrio financiero del sector público crezca en 2010 debido a los esfuerzos realizados en el gasto en educación y salud y a las inversiones en infraestructuras portuarias y ferroviarias. Se espera que los ingresos fiscales sigan sufriendo por el coste de las exenciones fiscales sobre la actividad minera. De forma similar, probablemente se mantendrá el déficit por cuenta corriente debido al crecimiento continuado de las importaciones de bienes de capital necesarias para los proyectos de inversión y a la insuficiente integración del comercio en la Comunidad del África Oriental. En este contexto, la ayuda pública al desarrollo seguirá siendo una fuente de financiación crucial, y las inversiones extranjeras directas cubrirán solo una tercera parte del déficit por cuenta corriente. Como consecuencia, Tanzania se ha beneficiado de un servicio del FMI de 336 millones de dólares para afrontar los impactos exógenos, con la última retirada de fondos prevista para mayo de este año. Aunque ha sido ampliamente apoyada por los patrocinadores financieros hasta ahora, Tanzania podría enfrentarse a una retirada parcial de la financiación proporcionada por el Banco Mundial como resultado de un deterioro significativo de la calidad de la gobernanza. Tanzania, que se benefició en 2006 de la cancelación de la deuda en virtud de los programas HIPC y MDRI, tiene previsto acudir a los mercados financieros internacionales para conseguir capital en 2010.
Las elecciones generales previstas para este año constituyen un factor de riesgo significativo, con la posible consecuencia de provocar cierto malestar social. El público general se ha estado enfrentando a un deterioro de la situación alimentaria y sanitaria a pesar de la expansión económica de estos últimos años, impulsada por la subida de los precios de las materias primas. Además, las elecciones podrían agravar las tensiones relativas al status de la isla autónoma de Zanzíbar. Pero la reelección del Presidente Kikwate, apoyada por el partido presidencial que ocupa el poder desde su independencia en 1962, es prácticamente segura, especialmente con una oposición ampliamente dividida. A pesar de la tambaleante situación doméstica, se espera que Tanzania se reafirme en el escenario internacional y siga con su compromiso de conseguir una mayor integración de la Comunidad del África Oriental y sus esfuerzos de diversificar sus asociaciones estratégicas (UE, EE.UU.).
fuente: Coface
