
Contexto socioeconómico
10/2010
En 2009 la actividad económica se vio afectada por el descenso de las remesas de los expatriados (15% del PIB), la caída de las exportaciones de fosfatos y del comercio de tránsito en el puerto de Lomé. Se espera que la economía repunte moderadamente en 2010. Asimismo se prevé que los buenos resultados de la agricultura (25% del PIB), que se vio muy afectada por las inundaciones de 2008, representen un factor dinamizador. Mientras tanto, el incremento previsto en la producción de energía, superior al 10% en 2010, servirá para reducir los fallos de suministro que lastran al sector industrial. Asimismo, se espera que la reanudación del tránsito comercial con Mali, Burkina Faso y Níger reaviven el dinamismo del puerto de Lomé.
Sin embargo, algunos sectores clave siguen padeciendo deficiencias estructurales. El sector agropecuario (37% del PIB) presenta una baja productividad debido a un sistema de propiedad poco propicio, a la mala gestión de los recursos hídricos y al difícil acceso al crédito. Así, en los últimos diez años la producción de algodón, café y cacao ha registrado una caída del 50%. Por otro lado, la Nueva Compañía de Fosfatos de Togo ha estado operando a un cuarto de su capacidad. Las perspectivas de reorganización del sector de los fosfatos dependerá de la atractividad que el país pueda suponer para los inversores extranjeros.
Las cuentas del sector público son poco propensas a los déficit debido a la limitada extensión del gasto en inversiones públicas, de los más bajos de África. Sin embargo, en el futuro el compromiso del país con los Objetivos del Milenio supondrá un incremento del gasto. Por su parte, las importaciones de petróleo (20% del total) y de productos alimenticios seguirán debilitando las cuentas externas, mientras que las principales exportaciones (algodón, fosfatos y cemento) seguirán padeciendo a causa de las dificultades estructurales. En este contexto, se espera que la ayuda internacional sea una fuente esencial de financiación. El Banco Africano de Desarrollo, la Unión Europea y el Banco Mundial han cubierto desde 2008 buena parte de los grandes proyectos de inversión (la renovación del Puerto de Lomé, la presa hidroeléctrica de Nangbeto, al este del país). Asimismo, Togo ha establecido un acuerdo con el FMI por un total de 40 millones de dólares para el periodo 2008-2011. El apoyo del FMI permitió a Togo alcanzar el punto de culminación del programa HIPC en 2008 y beneficiarse así de la cancelación parcial de su deuda con el Club de París. En 2010 podría alcanzar las condiciones para beneficiarse de una cancelación total de su deuda externa. Sin embargo, Togo no está en situación de poder permitirse contratar deuda no concesional, pues ello pondría en peligro la sostenibilidad de su deuda. En cualquier caso, el renovado compromiso de apoyo por parte de las instituciones financieras podría permitir a Togo promover su atractividad para los inversores extranjeros, fomentando el repunte de la inversión directa extranjera, que actualmente solo cubre el 20% del déficit de la balanza por cuenta corriente.
La celebración de elecciones parlamentarias libres y transparentes en 2007 permitió a Togo reemprender el dialogo con la Unión Europea y las instituciones multilaterales. El nombramiento de Gilbert Foussoun Houngbo, antiguo funcionario de la sección africana del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha facilitado la cooperación con las instituciones financieras. Sin embargo, persiste cierta inestabilidad política como evidencian las tensiones entre el ejército y el entorno del presidente (acusaciones de atentados contra la seguridad nacional que el presidente Faure Gnasingbé dirigió a oficiales del ejército). Asimismo estas tensiones políticas podrían desembocar en una confrontación entre el ejército y los partidarios de Gilchrist Olympio, líder del principal partido opositor Unión de Fuerzas para el Cambio, que está en situación de poner en entredicho la preeminencia de la Unión Popular Togolesa, en poder desde hace cuarenta años.
fuente: Coface
