
Contexto socioeconómico
06/2010
El crecimiento económico siguió siendo satisfactorio en 2009 gracias a las políticas monetarias y financieras expansionistas. Pero el consumo privado se ha visto afectado por el crecimiento del desempleo, la caída de los envíos de dinero y la ralentización de la inversión extranjera directa. Sin embargo, las exportaciones netas hicieron una contribución positiva al crecimiento económico, y las importaciones se contrajeron más que las exportaciones. En cuanto a la oferta, mientras que la agricultura consiguió un rendimiento estable, la industria manufacturera, los servicios y la construcción sufrieron ralentizaciones. Además, la producción de petróleo aumentó drásticamente gracias al buen rendimiento de los campos nuevos. Por último, la inflación bajó en un contexto de caída de los precios de las materias primas en comparación con 2008 y una demanda doméstica menos dinámica. Sin embargo, en el cuarto trimestre de 2009 aumentó la presión al alza sobre los precios y el Banco Central subió un punto su tipo de interés básico en noviembre.
En el primer trimestre de 2010, el crecimiento del PIB rebotó al 5,8% interanual. El resto del año el crecimiento podría acelerarse, estimulado por un rebote de la inversión y el consumo privado gracias a la bajada prevista del desempleo y el crecimiento de los ingresos. La inflación podría volver a subir como resultado del exceso de liquidez generado por las reducciones del tipo de interés y el aumento previsto de los precios de las materias primas. Así pues, las restricciones de la política monetaria podrían acentuarse en 2010. En este contexto, se espera que los registros Coface sobre el comportamiento de los pagos corporativos se mantengan estables. Sin embargo, hay deficiencias persistentes en términos de transparencia de los datos financieros y el cobro de deudas.
Tras aumentar bruscamente en 2009 como resultado de la ralentización económica y el plan de estímulo, es probable que el déficit fiscal siga siendo considerable en 2010. Probablemente la deuda pública crecerá, y la mitad está denominada en divisas, lo cual la hace vulnerable al riesgo del tipo de cambio. Como consecuencia, aumenta el riesgo de incumplimiento soberano.
Además, se espera que el déficit por cuenta corriente se mantenga elevado en 2010, con solo un 50% cubierto por la inversión extranjera directa. Así pues, Vietnam seguirá dependiendo en gran medida de los mercados financieros. La elevada volatilidad de las inversiones de cartera que se desarrolló tras la bancarrota de Lehman Brothers probablemente se mantendrá limitada en 2010. Y se esperan préstamos del Banco Asiático de Desarrollo y del Banco Mundial. Sin embargo, el bajo nivel de las reservas de divisas hace que el país sea muy vulnerable a la fuga repentina de capitales.
En este contexto, el riesgo de tipo de cambio ha tenido tendencia a crecer. En 2009, el dong estuvo sometido a presiones a la baja. Así pues, las autoridades gubernamentales aumentaron la banda de fluctuación del dong varias veces (más o menos 5% desde marzo de 2009) y devaluó la moneda cuatro veces: en junio de 2008 (un 2,4%), en diciembre de 2008 (un 3%), en noviembre de 2009 (un 5%) y en febrero de 2010 (un 3,3%). Además, las autoridades decidieron en noviembre de 2009 reducir la banda de fluctuación del dong a fin de anclar las anticipaciones del tipo de cambio. En el mercado negro, sin embargo, el dong se sigue cotizando muy por debajo de la paridad oficial. Así pues, las autoridades gubernamentales podrían devaluar el dong de nuevo en 2010. Los bancos vietnamitas son muy vulnerables al riesgo de tipo de cambio como resultados de su extensa dolarización. Además, se han visto debilitados por una elevada tasa de préstamos no productivos y de una falta de transparencia y supervisión, a pesar de los progresos recientes, que incluyen un mayor grado de apertura a los extranjeros y privatizaciones iniciales de bancos estatales.
El Partido Comunista sigue ejerciendo un control completo de la vida política, económica y social del país. Sin embargo, los problemas de gobernanza y especialmente la corrupción siguen siendo el talón de Aquiles de Vietnam.
fuente: Coface
